Francisca Martínez Sáez

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Nací en Coslada (Madrid), en septiembre de 1952, por comodidad para mi madre y mi abuela, debido a que los abuelos tenían una finca en ese municipio. Al mes, me trajeron a Madrid, allí me crie en la calle Doctor Esquerdo, lugar de mi niñez y de mi adolescencia, estudié bachiller y Secretariado, algo muy útil para una mujer de mi tiempo. Después de mis estudios, trabajé durante un año en una compañía de seguros, lugar donde me aburría soberanamente, por tanto decidí poner tierra por medio. Me fui con una familia, primero a Suiza, cantón de Vaud y posteriormente cruzamos el charco hacia Gran Bretaña, donde pasé año y medio como “Au Pair girl”. Durante este lapsus de tiempo estudié el “Lower Crambridge”, y el “Pitman´s”. Por tanto, no me quedó más opción que, pensar y hablar en inglés británico.

Cuando regresé, pude entrar en una agencia de viajes y empecé el 01 de octubre de 1971, hasta mi jubilación en el 2015. Durante este tiempo he disfrutado de mi trabajo. Durante toda mi vida profesional he estado haciendo cursos de sistemas de reserva, ordenadores y sobre todo los viajes promocionales. Dichos viajes, eran de trabajo y de relaciones sociales entre distintos países. Prácticamente he recorrido medio mundo, disfrutando de la gente y de los países, algo que me ha enriquecido y me ha abierto mi mente para demostrarme que TODOS SOMOS IGUALES.

Estos 44 años han sido vitales en mi vida, me han enseñado a ser persona y ha sido un enriquecimiento continuo.


Cuando nació PODEMOS, sentí que era la salida perfecta para estos carroñeos políticos. Nunca he pertenecido a ningún partido político, sobre todo porque en los últimos años, era propietaria de mi agencia de viajes, y no podía, ni debía, tener opiniones que dañaran a mi puesto de trabajo, uno de mis mayores clientes era el Partido Popular, aunque os puedo JURAR que jamás he regalado nada a ningún político. Durante mis años de profesión he trabajado con Consejerías, Cortes, Ministerios, etc., etc. de CLM Y MADRID. Por tanto soñaba con estar jubilosamente “jubilada”, y poder unirme a ese partido totalmente transparente y con muchas ganas de trabajar por el bien común. Al entrar en Podemos, disfruté dando mi tiempo y mi dinero, como muchos de nosotros hicimos, creyendo que sería la panacea rosada de la política. Craso error, y no me gustaría que me llevara el mismo desencanto que con el PSOE, POR ESO QUIERO Y DESEO, que este Partido nacido del cariño y del amor del pueblo se desvirtúe por unos cuantos, y los que hemos dado lo mejor de nosotros, nos repleguemos y tengamos que decir, TODOS SON IGUALES. Por eso y por la necesidad de cambio, que mi razón me obliga, me pongo al servicio de él.